Tras la solicitud de Inmoarrabi, el juez Goñi dictará en los próximos días, más pronto que tarde, una resolución en virtud de la cual retirará al administrador judicial y la intervención de los fondos que entran por caja.
El fermento de esta decisión hay que buscarlo en los acontecimientos ocurridos la última semana, y sobre todo en la junta de accionistas celebrada el pasado 31 de enero, donde la anterior directiva, capitaneada por Ángel Lavín, fue relevada por el administrador judicial holandés, Onur Arslan, como gestor y máximo responsable de la firma WGA, tenedora de la mayoría de las acciones del club. Arslan llegó a Santander de la mano del despacho de abogados de José Gabriel Sainz de la Maza. El bufete lo localizó en Amsterdam y lo convenció de que relevara al empresario indio Ali Syed de la administración del club. Eso ocurrió el pasado 17 de enero, y a partir de aquel momento se produjeron una serie de movimientos estratégicos de cara a liberar al Racing de las cadenas de Lavín y a su entorno. Y así fue, a pesar de las maniobras in extremis que intentó el todavía responsable del Racing la víspera de la junta de accionistas. El mismo jueves por la noche Lavín suspendió la junta, lo que obligó al holandes y a sus asesores jurídicos a acudir al juzgado de guardia. Fue la autoridad judicial la que ese mismo viernes ordenó la celebración de la asamblea de accionistas, a la que acudió un triunfante Onur Arslan para destituir al consejo de administración y nombrar a su equipo de confianza, con Tuto Sañudo al frente.
A partir de ese momento, la nueva ejecutiva del club se acercó al acreedor más apremiante, el prestamista vasco Inmoarrabi, para intentar llegar a un acuerdo. El nombramiento del nuevo director administrador de la sociedad deportiva, José María Fernández Alonso, el pasado lunes constituyó un guiño del Racing a la sociedad vasca, ya que este fue el gestor que propuso Inmoarrabi al juez cuando solicitó en su día la administración judicial del club. Ahora, Fernández Alonso será el puente entre Inmoarrabi y el club.




